Paciente masculino de 13 años de edad, acude a la consulta para la evaluación de canino retenido del lado izquierdo.
Figura 1
En la radiografía panorámica (Figura 1) se observa aparatología ortodóntica fija en el maxilar superior. Se evidencia una banda radiolúcida en el maxilar superior del lado izquierdo, localizada entre la zona de las piezas 21, 22 y 23. Esta se extiende desde el reborde alveolar hasta el piso de la fosa nasal y provoca el desplazamiento distal de la pieza 23.
Figura 2
En los cortes axiales (Figura 2) se aprecia una solución de continuidad del piso de la fosa nasal, del reborde alveolar y del hueso palatino del lado izquierdo, con bordes corticalizados. Se observa además borramiento de ambas tablas óseas a nivel de la zona correspondiente a las piezas 21, 22 y 23.
Figura 3
En las vistas sagitales (Figura 3) se evidencia la pieza 23 retenida y mesioangulada, con la corona orientada hacia la tabla ósea vestibular y el ápice radicular dirigido hacia la cortical basal del seno maxilar del lado izquierdo.
Figura 4
En las vistas coronales (Figura 4) se identifica pérdida de continuidad del piso de la fosa nasal del lado izquierdo, desviación del tabique nasal hacia el mismo lado, alteración morfológica de los cornetes nasales medio e inferior en ambos lados, engrosamiento del espacio del ligamento periodontal de la pieza 21 y desplazamiento distal de la pieza 23.
Figura 5
En las vistas transaxiales (Figura 5) se visualiza imagen hiperdensa de densidad dentaria, localizada entre las piezas 21 y 23, con límites definidos y forma regular. Esta se desplaza en sentido cefálico hacia el piso de la fosa nasal del lado izquierdo y tabla ósea vestibular.
Figura 6
Las reconstrucciones tridimensionales (Figura 6) permiten ilustrar el defecto óseo, sus características anatómicas, extensión y relación con las estructuras adyacentes.
Comentario
El labio leporino y el paladar hendido constituyen una de las malformaciones craneofaciales congénitas más frecuentes, originadas por una alteración en la fusión de los procesos faciales embrionarios durante las primeras etapas del desarrollo. Esta condición no solo afecta la estructura ósea de los maxilares, sino también los tejidos blandos, pudiendo comprometer funciones vitales como la alimentación, el habla y la respiración. La hendidura palatina se produce cuando los segmentos palatinos anterior y posterior no logran unirse correctamente, generando una comunicación anómala entre la cavidad oral y la cavidad nasal.






